Cómo bajar la presión de una caldera

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La presión de la caldera es uno de esos parámetros que pasan desapercibidos hasta que algo no va bien. Si el manómetro marca por encima de 2,5 bares o la válvula de seguridad ha empezado a gotear, la caldera te está avisando de que hay demasiada presión en el circuito.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, bajar la presión del agua de la caldera es un proceso sencillo que puede resolverse en pocos minutos.

¿Cuál es la presión normal de una caldera?

Antes de actuar, conviene saber qué valores son los correctos. Con la caldera fría, la presión debe situarse entre 1 y 1,5 bares. Cuando el sistema está caliente y en funcionamiento, puede subir hasta los 2 bares sin que eso suponga ningún problema.

Si el manómetro supera los 2,5 bares en frío, o los 3 bares en caliente, es momento de intervenir.

Señales de que la presión es demasiado alta

El manómetro es la referencia más fiable, pero hay otras señales: la válvula de seguridad, ese pequeño dispositivo que suele estar en la parte inferior de la caldera, expulsa agua o gotea de forma constante, la caldera se apaga sola de forma repetida o aparece un código de error en el display relacionado con la presión.

Cómo bajar la presión de la caldera paso a paso

Lo primero es apagar la caldera y dejar que el circuito se enfríe durante al menos una hora. Trabajar con el sistema caliente implica riesgos innecesarios.

Una vez fría, localiza el purgador de los radiadores de la parte superior. Abrir ligeramente ese purgador durante unos segundos permite liberar agua del circuito, lo que reduce la presión de forma directa.

Observa el manómetro mientras lo haces y cierra en cuanto el indicador baje a 1,2-1,5 bares.

Si la presión es muy alta o el purgado de radiadores no es suficiente, otra opción es actuar directamente sobre la llave de purga de la caldera, que suele ser una pequeña válvula manual situada en el cuerpo del aparato.

Ábrela con cuidado, dejando salir agua poco a poco hasta alcanzar el valor correcto en el manómetro. Ten un trapo o recipiente a mano, porque saldrá agua caliente residual aunque el sistema haya estado apagado.

¿Por qué sube la presión en una caldera?

La causa más habitual es haber llenado demasiado el circuito a través del grifo de llenado, esa pequeña llave que conecta la instalación con la red de agua fría. Ocurre con frecuencia después de purgar los radiadores, cuando se añade agua para compensar la pérdida y se excede la cantidad necesaria.

Otra causa es la dilatación del agua al calentarse sin que el vaso de expansión pueda absorberla correctamente. El vaso de expansión es el componente encargado de compensar esos cambios de volumen, y cuando está en mal estado o mal cargado, la presión sube cada vez que la caldera entra en funcionamiento.

En este caso, el problema se repite aunque bajes la presión manualmente, y requiere revisar o sustituir el vaso.

Cuándo el problema va más allá de la presión

Si tras seguir estos pasos la presión vuelve a subir en poco tiempo, hay que ir más lejos. Un vaso de expansión agotado, una válvula de llenado que no cierra bien o una avería interna en el circuito son situaciones que no se resuelven con ajustes puntuales.

En ese caso, lo más conveniente es solicitar una revisión a fondo. En Servitec Madrid llevamos más de 30 años atendiendo este tipo de averías en toda la Comunidad de Madrid; puedes consultar nuestro servicio de reparación de calderas en Madrid o contactarnos directamente para que un técnico valore la situación sin compromiso.

Nota importante: La manipulación de una caldera debe realizarse siempre con precaución y bajo la supervisión de un profesional cualificado. Si la presión vuelve a subir, baja con frecuencia o no tienes claro cómo actuar, lo más seguro es contactar con un técnico especializado.

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